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La lógica es la ciencia que busca las leyes que determinan cuándo un argumento es correcto y cuando no. Un argumento es un conjunto de oraciones asertivas que justifican, prueban, o dan razón de otra. A las primeras las l amamos premisas, y a la última, conclusión. Es algo sencil o, pero en el fondo esconde una complejidad por muchos desconocida. Generalmente pensamos que argumentar es lo mismo que opinar, pero es un gran error. Cualquiera puede opinar, pero no cualquiera puede justificar sus opiniones, menos con argumentos correctos. Así, aseverar que la tierra es redonda no es en absoluto igual a afirmar que lo es porque si salimos navegando hacia el oriente l egaremos al mismo punto pero por el occidente. Y aun hoy en día muchas personas no están en capacidad de probar así su afirmación. Mucho menos están en capacidad de hacer lo que hizo Heratóstenes hace más de dos mil años: supuso que, dado que en su ciudad natal, Siena, durante el solsticio de verano al medio día no había sombra, si la tierra fuese plana, en la ciudad Alejandría, a la misma hora, tampoco habría sombra. Puso −cuenta la leyenda− a caminar a un esclavo de Siena hasta Alejandría para verificar si en ésta había o no sombra al medio día. Como no la había, no se podía seguir manteniendo que el lugar donde vivimos era plano. Incluso l egó a calcular el diámetro de este planeta, y su margen de error fue sorprendentemente poco. Sin duda fue un descubrimiento grandioso el de este físico griego: concluir esto sólo mediante razonamientos y observaciones. Pero la argumentación no está destinada únicamente a los grandes matemáticos y científicos. En la vida diaria las usamos. El estudiante que dice: «siempre que el profesor viene, deja su carro en el parqueadero, y como hoy no está su auto, no vino» da un argumento que trata de probar la verdad de la conclusión a partir de las premisas. La lógica nos dirá que el argumento anterior es válido: si «siempre que el profesor viene, deja su carro en el parqueadero» es verdadera, y además es verdadero que «no está su auto», tendremos que aceptar la oración «el profesor no vino». Quizás nos diga también que la primera es falsa, lo que hace al razonamiento poco sólido. En particular, esta ciencia se centra en la forma y no tanto en el contenido de los razonamientos. De ahí su nombre de lógica formal. No obstante esta afirmación es algo inexacta: cuando hablamos de verdad o falsedad de las oraciones, nos centramos en su significado, y por el o consideramos también su contenido, aunque de la manera más general posible. Esta oposición ha sido crucial en el desarrol o científico, pero no pocas veces ha causado tantos enredos, en particular porque se suele olvidar: nos centramos muchas veces en la forma, tanto, que el contenido se pierde, lo que dificulta la comprensión de las demostraciones y argumentaciones. La matemática nos da el mejor ejemplo de el o. Veamos la siguiente ecuación: ሺܽ + ܾሻଶ = ܽଶ + 2ܾܽ + ܾଶ Suele expresarnos una forma, pero pocas veces el profesor se toma la molestia de recalcarle al alumno qué significa. Por ejemplo, no se hace ninguna asociación entre la multiplicación aritmética y el cálculo del área de una figura geométrica. Con el o se olvida lo siguiente: el cuadrado de un número ܽଶ es simplemente el cuadrado cuyo lado mide ܽ: Según esto, ܽଶ es una manera general, abstracta, de decir «el cuadrado cuya área se calcula multiplicando la magnitud ܽ por sí misma». Por supuesto, ሺܽ + ܾሻଶ es una forma abreviada de decir: «el cuadrado cuyo lado es ܽ + ܾ». La ecuación mencionada dice simplemente: «el cuadrado cuyo lado es ܽ + ܾ es el resultado de tomar un cuadrado cuyo lado es ܽ, sumado a dos rectángulos cuyos lados son ܽ y ܾ, sumados a otro cuadrado cuyo lado es ܾ». La representación gráfica no sólo nos explica esta ecuación, sino que se convierte en una especie de demostración intuitiva o gráfica: En resumen, ܽଶ es decir: «un cuadrado cuya área se calcula así: ܽ ∙ ܽ». Este olvido hace que la enseñanza de las matemáticas sea ardua: primero, porque se deja atrás su aplicación práctica. Segundo, porque esta omisión nos obliga a centrarnos en los símbolos, aparentemente carentes de todo sentido, haciendo difícil su manipulación. La disciplina se convierte entonces en una técnica de manejo de garabatos absurdos. Pero la abstracción en sí no es mala: al hablar de signos con muchas interpretaciones, podemos generalizar y aplicar los resultados a campos más amplios. Es así como podemos calcular volúmenes, como cubos: ܽଷ sería la representación de una figura tridimensional. Limitaciones obvias nos impiden presentarlo tal cual, pero podemos intentarlo: La representación de ሺܽ + ܾሻଷ = ܽଷ + 3ܽଶܾ + 3ܾܽଶ + ܾଷ sería ya más engorrosa. El lector puede tratar de demostrarla en tres dimensiones, haciendo las figuras con cartón. Lo mismo sucede con otros principios matemáticos simples: Esta suma simplemente representa la operación de dividir una unidad en dos mitades para luego volverlas a pegar: Nótese que no alcanzamos a imaginarnos una figura geométrica como ܽ௡. Nuestro intelecto nos permite, no obstante, comprender la definición: ܽ௡ = ܽ ∙ ܽ ∙ ܽ ∙ ܽ ∙ ܽ ∙ ܽ … ݊ ݒ݁ܿ݁ݏ A partir de esta definición sabemos que: ቀܾቁ = ܾ ∙ ܾ ∙ ܾ ∙ ܾ…݊ ݒ݁ܿ݁ݏ Como sabemos multiplicar fraccionarios, tenemos que: ܽ ∙ ܽ ∙ ܽ ∙ ܽ … ݊ ݒ݁ܿ݁ݏ ܽ௡ ܾ ∙ ܾ ∙ ܾ ∙ ܾ … ݊ ݒ݁ܿ݁ݏ = ܾ௡ Sin capacidad de abstracción, la prueba no se puede entender. No hay intuición que nos permita aprehenderla en su totalidad desde la perspectiva geométrica. Y este grado de generalidad nos permite aplicar este conocimiento abstracto posteriormente a muchos casos particulares. Sabemos gracias a esta regla demostrada que: Esto gracias a que remplazamos en la regla general la letra ܽ por el 3, la letra ܾ por el 5, y la letra ݊ por el 2. El conocimiento de los principios generales nos ayuda a solucionar casos particulares. La lógica formal parte igualmente de lo concreto, el lenguaje cotidiano y sus argumentos, para ir haciéndose cada vez más abstracta. Nos suministra leyes, y posteriormente estas leyes nos ayudarán en los casos particulares. Su estudio busca generar esa capacidad de abstracción, de ver el esquema abstracto, para poder aplicarlo al caso concreto. Este procedimiento se suele l amar deducción. Ahora veámoslo definido un poco de manera más clara, para diferenciarlo de lo que en lógica se l ama deducción. La definición tradicional afirma que la deducción es el paso de lo general a lo particular. Y es cierta, pero incompleta. También es el paso de premisas que, si son verdaderas, prueban concluyentemente la conclusión. El ejemplo típico es el siguiente: Todas las bolas de esta bolsa son blancas. Estas bolas estaban en esta bolsa, por tanto, son blancas ሺEco, 1991ሻ. Si todas las bolas de la bolsa son blancas, no hay posibilidad de que las bolas tomadas de al í sean de otro color; si sacamos una bola negra, necesariamente tendríamos que negar alguna de las premisas: estábamos equivocados, no todas las bolas eran blancas, o bien la bola negra no proviene de la bolsa: se nos coló de alguna manera. En general, la matemática es una disciplina que utiliza esta técnica de la deducción de principio a fin. Otras disciplinas, como la física, la economía o la filosofía también usan la deducción, pero es muy usual que sustenten sus premisas sobre otros tipos de razonamientos. El más frecuente es el inductivo. Continuando con el ejemplo de Eco, tenemos un razonamiento de este tipo en el siguiente caso: todas estas bolas son blancas. Estas bolas estaban en esta bolsa, por lo tanto, posiblemente todas las bolas de esta bolsa son blancas. Las premisas son verdaderas, pero la conclusión no es necesaria: podría suceder que la última bola sacada sea negra, con lo cual la conclusión quedaría desvirtuada. La diferencia con el caso anterior –deductivo- es patente: al á, si las premisas son verdaderas, no hay opción; en este caso, aun cuando las premisas sean verdaderas, podría no darse la conclusión. En la física hay inducción cuando se generaliza: la gravitación es una ley que se supone universal –que Newton supuso universal− a partir de su observación de los cuerpos en el ámbito terrestre. No pudo ver todos los objetos del universo. Pero generalizó: a partir de casos verdaderos en la tierra, supuso que en otras partes del universo se daba dicha regla. En la antropología, la lingüística, la psicología, se echa mano de esta técnica: sus “leyes” son estadísticas, y por tanto, generalizaciones que son posible, pero no necesariamente, verdaderas. Finalmente la abducción es, más que un tipo de inferencia, el proceso que nos l eva a formular y descartar hipótesis ሺPeirce, 1935ሻ: todas las bolas de esta bolsa son blancas. Todas estas bolas son blancas, por tanto, probablemente, estas bolas provienen de esta bolsa. La abducción nos permite organizar todo el razonamiento para que tenga sentido: la hipótesis sería «todas estas bolas provienen de esta bolsa». ¿Cómo sabemos esto? Porque si esta hipótesis fuese cierta, reorganizaríamos todo el razonamiento de manera que la conclusión «todas estas bolas son blancas» se seguiría del postulado, y de la otra premisa «todas las bolas de esta bolsa son blancas». En general la lógica que estudiaremos aquí será deductiva. Esto no significa que no tengamos en cuenta los otros tres procesos. Parte de la motivación para este libro es justamente el hecho de que aun en este tipo de deducciones el estudiante debe usar los otros dos procesos, a diferencia de las máquinas. 2. Funciones del lenguaje: hablar es actuar (Cuarto capítulo?) El estudio del lenguaje tiene tres componentes, que así mismo son estudiados por las tres ramas de la lingüística: la sintaxis, la semántica y la pragmática.1 La primera estudia la sintaxis, la manera en que se combinan los signos para formar las expresiones gramaticalmente correctas del lenguaje. La segunda se centra en estudiar la interpretación de dichas expresiones, la semántica. La tercera investiga la manera como las personas usan esas expresiones con significado en el contexto de las relaciones sociales, la pragmática ሺMorris, 2003ሻ. El modelo tradicional de la comunicación −algo anticuado pero didácticamente útil− ilustra las relaciones entre los elementos de lo que se ha l amado “el circuito” de la comunicación: De acuerdo con este esquema, un Emisor envía un Mensaje, por ejemplo, la oración «el examen de lógica se realizará mañana». La transmite por medio de un Canal, que puede ser el aire que sirve de medio para dispersar las ondas de sonido, o un cable que transmite las señales eléctricas por donde viaja el correo electrónico, o las marcas de tinta sobre una hoja de papel pegada en la puerta de un salón. Este mensaje está construido usando los símbolos de un Código, en este caso el español. Además, mediante el código el Emisor se refiere a un objeto, el examen, y se dice algo de éste, a saber, que se hará mañana. El objeto es el Referente y lo que se dice el predicado. De acuerdo con las definiciones anteriores, la sintaxis estudia la manera en que se arma el código: cómo se juntan las letras para formar palabras, las palabras para formar oraciones, las oraciones para formar párrafos, etc. Una pregunta típica de esta rama de 1Ignoraremos la distinción clásica de los lingüistas entre morfología, fonología, etc., pues mi objetivo es centrarme en otros aspectos del lenguaje. la ciencia es: ¿Por qué «realizará se lógica de mañana examen el» no es una cadena aceptable de símbolos del código, mientras que «el examen de lógica se realizará mañana» sí lo es? La semántica se pregunta, por ejemplo, por qué en esta última expresión puedo cambiar la palabra «examen» por «evaluación» sin que cambie su sentido. La pragmática se interesa por establecer la manera en que los usuarios del lenguaje lo manejan. Es en este punto donde surge el interrogante que nos parece importante en esta introducción a un texto de lógica: ¿para qué empleamos el lenguaje? Los tres aspectos mencionados están conectados entre sí. Cuando alguien emite una expresión como «alcánceme el libro que está sobre la mesa», la usa, en una situación común, para pedir algo; tanto el emisor como el receptor saben que si en este mismo contexto y oración cambiamos la palabra «alcánceme» por «présteme», igual aquel estará pidiendo que le alcancen el libro, no que se lo presten. Es decir, a pesar del cambio gramatical y del significado diferente de la expresión resultante, sabemos que ésta es usada de la misma manera que la original. Este hecho nos remite a otra cuestión: ¿de cuántas maneras podemos usar el lenguaje? En general lo utilizamos para algo. El concepto básico que soluciona esta cuestión es el de acto de habla ሺAustin, 1998ሻ. Es la producción, por parte de un emisor, de una sentencia, en un determinado contexto, con una determinada intención. Está constituido por una fuerza, y un contenido proposicional. Este contenido no es otro que la referencia o sujeto, sumado al predicado de la proposición, esto es, el objeto del cual se dice algo, y aquel o que se dice de dicho objeto. Lo que se dice puede decirse de diversos modos, es decir, con diferente fuerza ሺSearle, Actos de habla, 1994ሻ. Por ejemplo, sea “Juan” la referencia de una proposición, y “salir del cuarto” el predicado. Las siguientes oraciones difieren en su fuerza, pero no en su contenido: 1ሻ Juan salió del cuarto 2ሻ Juan, ¡salga del cuarto! 3ሻ ¿Juan salió del cuarto? La primera es una descripción. Aquí se predica un acto presente de Juan. La segunda es una orden: se predica un acto futuro, la conjugación va en subjuntivo. La tercera tiene la fuerza de una pregunta: no se sabe si el predicado es verdadero del sujeto. Estas diferentes clases se manifiestan en las realizaciones particulares de cada lengua mediante diversos dispositivos sintácticos: el modo, la puntuación, el orden de las palabras, la entonación, el acento, etc. Estos componentes se conocen como dispositivos indicadores de fuerza ilocucionaria ሺfuerza en la locuciónሻ. Uno de los componentes del significado de una oración es justamente que su emisión literal en un contexto constituye un intento de realizar un acto ilocucionario con una determinada fuerza. Hay cinco tipos de actos, esto es, de usos del lenguaje: asertivos, compromisorios, directivos, declarativos y expresivos ሺSearle, Taxonomía de los actos ilocucionarios, 2000ሻ. Los miembros de la primera categoría describen, y pueden catalogarse como verdaderos o falsos. Los segundos comprometen, son cumplidos o incumplidos. Los terceros piden o solicitan, son obedecidos o desobedecidos. Los cuartos describen al tiempo que comprometen, son acatados o no. Los últimos sólo expresan estados psicológicos. Ejemplos de los primeros son las afirmaciones; de los segundos, las promesas; las órdenes, las preguntas y los consejos pertenecen a la tercera categoría. Las leyes, las definiciones estipulativas, las declaraciones de conmoción interior y los nombramientos, hacen parte de los declarativos. Los saludos, las exclamaciones, las felicitaciones estarán dentro del tipo de los expresivos. Estos cinco grandes conjuntos tienen unas condiciones de realización ሺo de adecuaciónሻ específicas. Esto es, si se realiza un acto de habla determinado, se dará cada una de las condiciones. Si no se da una de el as, el acto será desafortunado o defectivo. Un acto de habla, la emisión de una serie de signos ܺ, cuenta como ܻ en un contexto ܥ. Así, «Hola» cuenta como un saludo en el contexto del encuentro de dos amigos en la cal e. 2.2. Condiciones de contenido proposicional Todo acto de habla expresa una proposición: un objeto ሺel sujeto o referenciaሻ y la acción que realiza ሺel predicadoሻ. Por ejemplo, en una orden se predica un acto futuro del receptor. Todo acto requiere unas condiciones sin las cuáles no es adecuado: para declarar culpable a un acusado se debe ser juez y el proceso debe haberse realizado correctamente: pruebas suficientes, no hay duda razonable, etc. para dar una orden, el emisor debe estar en una posición de superioridad sobre el receptor, pero no así para una súplica. Cada acto de habla expresa un estado psicológico: en la promesa, una intención, en una petición, un deseo, en una aserción, la creencia, en una declaración la creencia y el deseo. Los miembros de la clase de los declarativos, la categoría más difícil de captar, crean realidades o las condicionan: uno es el mundo antes de que el juez declare a la pareja como esposos, y otro luego de dicha declaración. Las definiciones constitutivas ሺno las de diccionarioሻ son declarativas: al definir la palabra «mofle» como «argumento inválido» estoy creando una nueva realidad. Para reconocer los diferentes actos de habla es útil hacer lo siguiente: 1. Determine si la oración es simple, compleja o compuesta. Separe las oraciones subordinadas y complételas. Por ejemplo, en la oración «Juan dijo que Pedro lo había dejado plantado» hay dos oraciones: «Juan dijo algo» y «Pedro plantó a Juan». 2. Identifique claramente el sujeto y el predicado de cada oración componente. En el ejemplo anterior, Juan es el sujeto de la oración principal, y se predica un acto pasado: dijo algo. 3. Compare el contenido proposicional con las proposiciones dadas como condiciones de contenido ሺnumeral 3.2ሻ. En el caso analizado, como no se predica un acto futuro de Juan sabemos que no es una promesa, ni una orden. Queda la opción de que sea una declaración o un expresivo. No está cambiando el mundo, sólo describe qué pasó, por tanto es una aserción. CLASIFICACIÓN DE LOS ACTOS ILOCUCIONARIOS ሺFUNCIONES DEL LENGUAJEሻ 2 En el caso de los juicios, juegos, etc., la declaración tiene un componente representativo: «dado el hecho de que mataste a Juanito, yo, el juez, te declaro culpable». Otras declaraciones son estipulativas: «Yo declaro que, por la presente, la palabra “performativo” será usada significando “acto de habla”». 3 Me refiera al sujeto de la cláusula subordinada. La clasificación anterior, por otro lado, da cuenta del uso indirecto del lenguaje: en muchas ocasiones queremos hacer una afirmación y la disfrazamos como pregunta. Por ejemplo, en enunciado « ¿cómo podría Juan no ser el asesino?» es un directivo, pero indirectamente es una aserción: «Juan es el asesino». Es decir, se pregunta algo, queriendo afirmar, además, ese algo. Este tipo de actos de habla indirectos se producen y se comprenden gracias a inferencias deductivas, inductivas y abductivas, complementando y suprimiendo información del contexto de emisión y las circunstancias. Para hacer tal cosa se aplica el principio de cooperación conversacional ሺen adelante PCCሻ: "haz que tu contribución a la conversación sea ݅ሻ verdadera, ݅݅ሻ suficiente, ݅݅݅ሻ relevante y ݅ݒሻ breve” ሺGrice, 2000ሻ. Por ejemplo, María le dice a Juan: Es evidente que Juan no es un cerdo; es, de hecho, un ser humano. Así pues, Juan infiere algo como lo siguiente: 2ሻ O Juana está mintiendo, o quiere decir otra cosa. Este dilema se deduce del hecho evidente de la falsedad de 1ሻ, y de considerar las demás opciones. Esta proposición es verdadera en virtud del PCC ݅ሻ. En efecto, en un contexto normal, las personas no mienten. De ahí se infiere lo siguiente: 4ሻ Los cerdos son, por lo general, sucios. Como no es relevante hablar de cerdos en la conversación, se infiere que lo que realmente quiere decir Juana es que Así pues, para producir e interpretar actos indirectos se requiere: una competencia comunicativa, representada en el hecho de que se conocen las reglas básicas que gobiernan el uso de los indicadores de fuerza ilocucionaria; un trasfondo compartido, esto es, una cierta habilidad de moverse por el mundo, no codificada semánticamente; un dominio general de principios lógicos conversacionales ሺcondiciones fácticasሻ. Searle ofrece una serie de principios generales ሺapenas esbozadosሻ que posibilitan formular actos indirectos ሺSearle, Indirect speech acts, 1979aሻ: Principio 1: ܧ puede formular peticiones indirectas preguntando si las condiciones preparatorias relacionadas con la habilidad de ܴ se dan. Ejemplo: « ¿podrías quedarte quieto un segundo?» Principio 2: ܧ puede formular peticiones indirectas preguntando si las condiciones de contenido proposicional se dan. Ejemplo: « ¿estarás fuera de mi vida mañana?». Principio 3: ܧ puede formular peticiones indirectas afirmando que las condiciones de sinceridad se dan, no preguntando si se dan. Ejemplo: «desearía que salieras del cuarto». Principio 4: ܧ puede formular peticiones indirectas preguntando o afirmando si hay buenas razones para hacer ܲ, excepto si las razones son deseos de ܴ, en cuyo caso simplemente ܧ pregunta si ܴ desearía hacer ܲ. Ejemplo: «Acaban de informar que mañana hará un clima excelente y habrá poco tráfico en la sabana». También: «¿Deseas dar un paseo por la sabana?» Estas son, por supuesto, generalizaciones. Hay formas más complejas de realizar actos indirectos e insinuar cosas. La joven que pasea por su novio y al pasar por enfrente de una joyería exclama «!Que anil os de compromiso tan hermosos!» no aplica alguno de los principios anteriormente esbozados, pero igual le “echa una indirecta” a su pareja. Así mismo, podemos hacer afirmaciones mediante preguntas: cuando la respuesta sea muy obvia, se estará violando el PCC ݅݅݅. Por el o inferimos que no es una pregunta sino una afirmación. A. Identifique los siguientes actos de habla indirectos. El contexto se da entre paréntesis. Haga explícitos: aሻ el acto literal, bሻ cómo el contexto de interpretación cambia el sentido literal de la frase y cሻ el acto indirecto: 1. ¿Podrías pasarme la sal? ሺEn el comedorሻ 2. Tus ojos son dos luceros ሺEl novio a la noviaሻ 3. Buenas, ¿para lo del día del árbol? ሺLa novia hablando al novio, quien ve un 4. ¿Cómo podría haberle mentido? ሺEn acusado en un juicioሻ. 5. Hola, estoy presente ሺEl emisor en una reunión donde acaban de decir algo B. Cambie, cuando sea posible, el contexto para que las expresiones del punto ܣ La importancia de reconocer las diferentes funciones del lenguaje radica en que haciendo esto podemos diferenciar un texto argumentativo de uno que no lo es. En efecto, veamos el siguiente ejemplo: El profesor encuentra en su correo electrónico el siguiente mensaje: Texto 1: «Profesor, lamento no haber podido asistir al parcial. No pude ir porque me encontraba en una reunión con la Decana, para ultimar los detal es de la próxima celebración del nacimiento de Miguel Antonio Caro». Ante la falta de respuesta del profesor, el estudiante envía el siguiente mensaje: Texto 2: «Profesor, lamento no haber podido asistir al parcial. De acuerdo con el reglamento, quien haya faltado a un examen y tenga excusa válida podrá presentar un supletorio. No pude ir porque, como usted sabe, me encontraba en una reunión con la Decana. ¿Podría hacerme el supletorio por favor?». ¿Cuál es la diferencia entre cada uno de los escritos? Un texto argumentativo tiene argumentos, obviamente. Una forma de reconocerlos es por el uso de conectores «lógicos», o también de «causa-efecto»4, tales como «porque», «por consiguiente», etc. 4 Sin duda un uso desafortunado para estas expresiones, que más bien deberían l amarse conectores de premisa-conclusión, o simplemente indicadores de conclusión ሺFisher, 1988ሻ. Los “conectores lógicos” pueden aparecer tanto en las premisas como en las conclusiones. Ahora bien, el problema radica en que en los dos textos mencionados arriba aparece el conector «porque». Así mismo, hay muchos textos en donde no aparecen indicadores. El otro método consiste en tomar cada proposición ܲ del texto y hacerse la siguiente pregunta: Test de asercionabilidad ሺFisher, 1988ሻ: ¿Me dan razones en el texto para obligarme a ሺsugerirme, aconsejarmeሻ aceptar la verdad de ܲଵ? Si la respuesta es sí, ܲଵ es la conclusión del argumento, y las razones serán las premisas; si la respuesta es no, paso a la siguiente proposición ܲଶ y repito la operación. El problema crucial aquí es determinar cuándo una proposición es una razón que hace verdadera otra proposición. Aunque el asunto parece objeto de la lógica matemática, la teoría de los actos de habla puede ayudar: la conclusión de un argumento es siempre un acto de habla de la clase de los asertivos, pero también es un acto de habla indirecto: el objeto de un argumento es un directivo: sugiere, pide u obliga al receptor a asentir, confirmar, ratificar, la verdad de la proposición expresada. En el ejemplo anterior el alumno desea que el profesor acepte como verdadera la proposición «el profesor debe hacerle el parcial al estudiante». Así mismo podemos continuar desglosando el argumento: una de las premisas tiene la fuerza de un normativo: «quien haya faltado a un examen y tenga excusa válida podrá presentar un supletorio». La otra premisa es un acto indirecto: «No pude ir porque […] me encontraba en una reunión con la Decana» es una aserción que quiere hacer otra aserción: «Yo tengo excusa». Este acto ilocucionario primario es también un acto asertivo: representa un estado de cosas efectivo, un hecho. Así, la estructura general del argumento puede representarse como sigue: ܲݎ݁݉݅ݏܽ 1: ݂ݑ݁ݎݖܽ ݊݋ݎ݉ܽݐ݅ݒܽ ܲݎ݁݉݅ݏܽ 2: ݂ݑ݁ݎݖܽ ܽݏ݁ݎݐ݅ݒܽ ܥ݋݈݊ܿݑݏ݅ó݊: ݂ݑ݁ݎݖܽ ݎ݁݌ݎ݁ݏ݁݊ݐܽݐ݅ݒܽ ݏ݁ܿݑ݊݀ܽݎ݅ܽ → ݂ݑ݁ݎݖܽ ݀݅ݎ݁ܿݐ݅ݒܽ ݌ݎ݅݉ܽݎ݅ܽ Esta estructura, por supuesto, no parece abarcar todos los tipos de argumentos: los científicos, por ejemplo, tienen como premisa mayor un enunciado con fuerza asertiva, más no declarativa Para mantener la simetría, podríamos decir que puede tener un carácter de ley general; por ejemplo: Los cuerpos menos densos que el agua flotan sobre el a Podemos asimilar la premisa mayor a un tipo de definición: la definición teórica. Por ejemplo, en la prueba esbozada anteriormente: me valí de la definición de potenciación para demostrarla: ܽ௡ se define como ܽ ∙ ܽ ∙ ܽ … ݊ ݒ݁ܿ݁ݏ. En los casos científicos podemos asumir la premisa mayor como una especie de definición. Dado que las definiciones son declaraciones, finalmente podemos concluir que los argumentos tienen un componente declarativo como premisa. Ahora bien, afirmar que «los cuerpos menos densos que el agua flotan sobre el a» es una declaración es problemático. ¿Lo es en virtud de la autoridad del científico? Digamos que es el producto de una estipulación inductiva: todos los casos anteriores han mostrado que lo menos denso que el a flota sobre el agua, por tanto, todos los cuerpos menos densos que el agua flotan sobre el a. La premisa sería probable, de manera que el argumento sería inductivo, aunque su forma lo haga ver deductivo. Asumiremos pues que todo argumento tiene una premisa declarativa.5 Nótese que este análisis coincide con otras posiciones sobre la argumentación ሺToulmin, 2007ሻ. Según este, lo que yo l amo premisa legaliforme, se l ama “garantía”; la premisa menor, asertiva, es l amada “dato”; el diagrama es como sigue: Garantía En resumen, el método para identificar textos argumentativos de textos que no lo son es el siguiente: 1. Busque indicadores de conclusión, tales como «porque», «por consiguiente», 2. Tome cada proposición ܲ del texto y pregúntese: ¿me dan razones en el texto para obligarme a aceptar ሺsugerirme, aconsejarmeሻ la verdad de ܲଵ? Si la respuesta es sí, ܲଵ es la conclusión del argumento, y las razones serán las premisas; si la respuesta es no, pase a la siguiente proposición ܲଶ y repita la operación. 3. Busque la garantía, es decir, la oración declarativa que garantiza el paso de las 4. Busque los datos suministrados. 5. Verifique si el argumento tiene una estructura deductiva o inductiva, y En este libro nos centraremos en las estructuras deductivas, y sólo de paso, en las inductivas. 5 Sobre los argumentos inductivos y mixtos ver ሺCopi, 2005ሻ. Austin, J. ሺ1998ሻ. Cómo hacer cosas con palabras. En J. Austin, Conferencia XI ሺpágs. Eco, H. ሺ1991ሻ. Tratado de Semiótica general. barcelona: Lumen. Fisher, A. ሺ1988ሻ. The Logic of real Argument. Cambridge: Cambridge University Grice, P. ሺ2000ሻ. Las intenciones y el significado del hablante. En Valdés, La búsqueda del significado ሺpágs. p. 495-423ሻ. Madrid: Tecnos. Kreidler, C. ሺ2002ሻ. Introducing English Semantics. New York: Routledge. Morris, C. ሺ2003ሻ. Signos, lenguaje y conducta. Buenos Aires: Losada. Peirce, C. ሺ1935ሻ. Col ected Papers. Cambridge: Harvard University press. Searle, J. ሺ1994ሻ. Actos de habla. Madrid: Cátedra. Searle, J. ሺ1979aሻ. Indirect speech acts. En J. Searle, Expression and Meaning ሺpágs. 30- 57ሻ. Londres: Cambridge University Press. Searle, J. ሺ2000ሻ. Taxonomía de los actos ilocucionarios. En L. Valdés, La búsqueda del Toulmin, S. ሺ2007ሻ. Los usos de la argumentación. Barcelona: Península.

Source: http://alfonsocabanzo.files.wordpress.com/2010/04/introduccion-a-la-pragmatica.pdf

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Diário da República, 1.ª série — N.º 178 — 16 de setembro de 2013 5862-(3) Resolução do Conselho de Ministros n.º 64/2012, de 1 de financeiro é da responsabilidade do Instituto do Emprego agosto, nos termos e para efeitos do disposto no artigo 99.º e Formação Profissional, I.P., em estreita articulação com da Lei n.º 66-B/2012, de 31 de dezembro, ficando esses mesmos

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